Villamanrique de la Condesa

Luna

Goro Medina, fue el cazador manriuqeño que encontró a la Virgen del Rocío

Pedro

Una bonita vista de mi pueblo y no se vaya sin hacer una parada en la Bodega del Bolero y degustar un vasito del mosto de los viñedos de esta Villa Manriqueña en un sano y buen ambiente donde se elabora el caldo artesanalmente

Pedro

Visitar mi Pueblo en el concurso de Carreteros y Carretas y disfrutar de un día de Campo en la Dehesa Boyal

Rociíto de los Niños es la primera hermandad de recorre las calles del Pueblo mas Rociero

Uno de los días más bonitos para visitar el pueblo de Villamanrique de la Condesa

El Rociíto de los niños es unos de los actos mas bonito y ante sala a la resensación de las Hermandades en su camino hacia la aldea, es la primera Hermandad esta de los Niños que abre el ciclo de las presentaciones y son los niños Manriqueño los primeros que peregrina con su virgen del rocío hasta el Chaparral Manriqueño

Manri.

Al igual que nuestro pueblo es cuna de Tamborileros, tambien es cuna de grandes Carreteros.

ROCIANO

GORO MEDINA.
El cazador que halló la imagen de la Virgen del Rocío en la chueca de un acebuche, era natural de Villamanrique.

ROCIANO

LA ESTATUILLA DE ASTARTÉ O ISIS.
VILLAMANRIQUE, al igual que otros muchos lugares del próximo entorno, estuvieron habitados desde época prehistórica; ya en la protohistoria, se documenta la existencia de un importante centro de culto perteneciente a los colonos orientales en Chillas (Villamanrique de la Condesa), que dominaría la paleodesembocadura del Guadiamar, porque de aquí procede una singular representación en bronce de la diosa Astarté (el denominado “Bronce Carriazo”) y una estela de arenisca con un epígrafe –de momento el testimonio escrito más antiguo de la Penísula Ibérica. En 1978, cerca del Cortijo de Chillas, hallamos, la Estela de Villamanrique, primer texto epigráfico de la culta lengua tartésica, en el suroeste andaluz.

ROCIANO

LA ESTELA DE VILLAMANRIQUE.
La Estela de Villamanrique es una de las muestras más antiguas de las lenguas primitivas habladas en la península ibérica. Fue hallada en el término municipal¬ de Villamanri¬que de la Condesa (Sevilla), al sitio de Chillas, el día 22 de marzo de 1978, por los manriqueños Manuel Ca¬rrasco Díaz y Manuel Zurita Chacón, investigadores del pasado de nuestro pueblo. Se encuentra depositada en el Museo Arqueológico de Sevilla, en cuya Sala XI (signatura ROD 8894), se puede contemplar en la actualidad, después de haber recorrido varias exposiciones monográficas sobre la historia y cultura andalu¬zas.

La estela es un fragmento de piedra arenisca bermeja y compacta de 0,69 x 0,60 x 0,28 m..; en uno de sus ángulos, posee una inscripción tartésica, que discurre entre dos líneas paralelas y formando un semicírculo imperfec¬to, cuya lectura es de forma sinextrorsa, esto es, de derecha a izquierda. La Estela ha sido equiparada, por su importancia documental y arqueológica, con otros monumentos y piezas tan representativas de la cultura andaluza de la Antigüedad, como puedan ser el Tesoro del Carambolo o los sarcófagos fenicios de Cádiz. "La estela de Villamanrique representa uno de los testimonios de la más primitiva lengua indígena hispana cono¬cida. El uso de una escritura supone un importante grado de civilización y la incorporación por derecho propio a los pueblos históricos." Por esta razón nos atrevemos a afirmar, sin exagerar un ápice, que Andalucía y España entran en la historia a través de la Estela de Villamanrique, el primer documento escrito en tartésico, una de las lenguas más cultas de la Antigüedad.

ROCIANO

el viejo Mures devino como muy insalubre, dada la mayor proximidad de los humedales aledaños a Doñana; así el cambio de lugar va a conllevar, un cambio de denominación, ya que el territorio pasó a manos de D. Álvaro Manrique de Zúñiga, que con fecha de 29 de abril de 1577, comenzó a denominarse como Villamanrique de Zúñiga ; denominación ésta que habría de perdurar hasta los comienzos del siglo XX, que se cambiaría, a propuesta del ilustre manriqueño D. Juan Miguel Béjar, en Villamanrique de la Condesa, por Real Orden de 27 de junio de 1916, en honor de la poseedora del Palacio de Villamanrique, doña Isabel Francisca de Orleáns y Borbón, Condesa de París.

ROCIANO

El Palacio de Villamanrique, edificio originario del siglo XVI, reformado en el XIX por los Duques de Montpensier y los Condes de París. (Este palacio es de los pocos que se conservan tal cual fueron edificados, no solo en su factura arquitectónica, sino en el mobiliario y todos los aspectos decorativos, como lámparas, utensilios, rótulos de las dependencias, etc. y sus jardines poseen especies arbóreas únicas en Europa. Ha sido y es, además este Palacio sitio real donde en distintas épocas de nuestro devenir histórico han sucedido hechos históricos y actos sociales, en los que han participado personajes de todas las Casas Reales europeas, reinantes y no reinantes, y de otras naciones no europeas, que han influido en la historia antigua y reciente y actual de España, según se trata en el libro de D. José María Vázquez Soto “Villamanrique, sitio real”, o en el manuscrito inédito “La Señora”, de D. Juan Miguel Béjar Díaz.).
El Palacio de Villamanrique de la Condesa de París, ubicado en el término municipal de Villamanrique de la Condesa (Sevilla), también conocido como Palacio de Orleans, se declara en la categoría de monumento. Se consideran partes integrantes del mismo el edificio en sí como sus jardines, las construcciones auxiliares, etc.
El Palacio de Villamanrique es una de las muy abundantes muestras del impulso cultural dado por el mecenazgo de los duques de Montpensier, Antonio de Orleáns y María Luisa Fernanda de Borbón, en Sevilla y su provincia en la segunda mitad del siglo pasado. Este edificio, refugio de los duques para las temporadas de caza, destaca por sus valores artísticos y arquitectónicos, donde se mezclan elementos autóctonos y foráneos, con una concepción decorativa de influencia francesa.
Además, resaltan los valores paisajísticos de sus amplias zonas verdes, jardines tradicionales andaluces muy similares, por su estética romántica, a los de la residencia de esta misma familia en Sevilla: el Palacio de San Telmo. En ellos se encuentra un elemento arquitectónico destacado, el claustrillo de un antiguo convento franciscano, así como los restos de unos molinos del siglo XVI.
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La instalación en Sevilla a mediados del siglo XIX de los duques de Montpensier, don Antonio de Orleáns y doña María Luisa Fernanda de Borbón, permitió a la ciudad recibir los impulsos culturales de su mecenazgo, que rebasó los límites de la capital extendiéndose a otras localidades próximas elegidas como residencias estacionales. Es el caso de Villamanrique de la Condesa, que incluso cambió su nombre en homenaje a la condesa de París, uno de los títulos de esta familia. Los Mont-pensier hicieron construir aquí una casa palacio rodeada de jardines y espacios abiertos destinada, en principio, a servirles de alojamiento durante las temporadas de caza.
En esta edificación, en cuyo diseño participaron arquitectos franceses, puede observarse una singular síntesis de lo autóctono y lo foráneo, pues si, por una parte mantiene la interpretación de la vivienda rural tradicional andaluza y los restos del palacio que aquí tuvieron los Manrique de Zúñiga, por otra, no oculta su contemporaneidad y son notables, sobre todo en la concepción decorativa de los interiores, las influencias francesas.
Además de los valores artísticos y arquitectónicos, resaltan los paisajísticos, ya que el palacio se concibió integrado en una amplia zona verde. Sus jardines, en los que perviven caracteres de la tradición andaluza con presencia de áreas de frutales intercalados entre setos recortados y plantas de carácter ornamental, se hallan dentro de la estética romántica y están próximos en ello a los de la residencia de los Montpensier en Sevilla, el palacio de San Telmo. Diferentes especies de árboles y arbustos conservados en el jardín del palacio de Villamanrique son de interés por la edad de algunos de sus ejemplares y la variedad de otros. Lo son, así mismo, elementos arquitectónicos que en él se encuentran, como el claustrillo que perteneció a un antiguo convento franciscano existente en este lugar, los restos de unos molinos del siglo XVI o la interesante edificación que tenía por función albergar una central eléctrica para abastecer las necesidades domésticas. En Villamanrique de la Condesa el palacio ha jugado un importante papel en el desarrollo y la configuración urbana, habiendo sido punto de partida para la dinamización económica y poblacional de un núcleo muy reducido antes de su emplazamiento. Por otro lado, la voluntad de sus moradores en participar en las fiestas de la zona, ha relacionado los círculos próximos a la Corona de España con manifestaciones de índole popular como la Romería de El Rocío. Denominación. Principal: Palacio de Orleáns. Accesorias: Palacio de Villamanrique de la Condesa. Palacio de la condesa de París. Localización. Provincia: Sevilla. Municipio: Villamanrique de la Condesa. Dirección: C/ Santa María Magdalena número 1.Delimitación del Bien. Manzana 93560, parcela 34 (parcialmente).Se consideran partes integrantes el palacio y sus jardines, es decir, la arquitectura del propio palacio y el espacio abierto que rodea al inmueble, tanto el destinado a apeadero, en la parte delantera, como el jardín con trazas y organización como tal que se sitúa en la trasera. Se consideran, igualmente, partes integrantes del Bien de Interés Cultural, los edificios auxiliares del palacio ubicados en ambas zonas exteriores antes relacionadas: la delantera, exceptuando la edificación destinada a vivienda para los caseros situada en uno de sus ángulos y los existentes en la parte trasera o jardín.
Descripción.
El palacio de Orleáns se encuentra en el casco urbano de Villamanrique de la Condesa entre las vías C/ Sor María del Coro, C/ Santa María Magdalena, Pl. de España, C/ Párroco Fernández Santiago, Pl. del Convento y C/ Francisco Cabello; el resto de la gran extensión de zona verde, por la parte posterior, linda con caminos vecinales coincidentes con el propio límite de la provincia de Sevilla y con terrenos dedicados a la siembra pertenecientes a la misma propiedad y la misma parcela catastral del palacio.
Dentro del monumento pueden diferenciarse tres grandes áreas:
1. La zona anterior a la casa palacio, abierta y ajardinada, con un gran parterre central sembrado de palmeras, que sirve de entrada y apeadero a la vivienda. Una verja y cancela decorada con flores de lis y otros motivos de carácter regio, establecen el límite y conexión con la calle Santa María Magdalena. En esta zona aparecen edificaciones auxiliares tales como las cocheras y las cuadras.
2. La propia casa palacio, que ofrece su fachada principal a la zona abierta descrita en el punto anterior. Esa fachada, de composición marcadamente horizontal, ofrece en sus dos plantas un ritmo de vanos apenas decorados por un molduraje simple que se interrumpe con la colocación central de la puerta principal, sobre la que se abre un balcón con baranda de forja. En conjunto, es de aspecto sencillo, propio de los inmuebles del ámbito rural; conserva sus muros encalados y sólo destaca, en contraste bicromático, el zócalo pintado en color azul añil.
El edificio es de planta cuadrada y se ordena en torno a un patio central solado de mármol blanco, con galerías de arcos de medio punto en sus cuatro frentes en la planta baja y balcones en la alta. Las columnas de este patio ostentan en sus capiteles escudos y divisas de la familia Manríquez de Zúñiga, pues son elementos reaprovechados de una construcción anterior, que se remonta al siglo XVI, existente en este mismo lugar. Son también relacionables con esa construcción anterior las cámaras localizadas a inferior nivel bajo las dos crujías laterales, abovedadas y con restos de azulejerías del siglo XVII.
Interiormente la mayoría de las estancias cuenta con elementos decorativos de interés, pero las que destacan son algunas cuya ornamentación evoca lo cortesano francés, a base de paneles de madera sobre la pared y filetes dorados que organizan la superficie de los muros creando lugares para la colocación de pinturas u otros elementos.
Es digno de mención el cuerpo de escaleras, ubicado en un ángulo del patio, que presenta un techo decorado con motivos heráldicos y grecas.
3. El jardín privado de la casa, situado en la parte trasera, posee generosas dimensiones. Organizado al modo romántico, cuenta con una red de pequeños y recoletos senderos que parten de tres vías principales. Entre ellos se extienden parterres en los que se observa una gran masa de vegetación que cuenta con ejemplares de considerable edad, algunos preexistentes a la construcción del palacio. Destacan, por su gran número, las palmeras y hay especies americanas poco frecuentes en la zona.
En el jardín se encuentra una interesante serie de edificaciones de diversa índole. Así, los vestigios de un convento franciscano entre los que están los restos de una construcción porticada, de planta cuadrada, con tres arcos de medio punto en cada lado o los restos de lo que fue la nave del Evangelio de la iglesia hasta la altura de la ventana superior, incorporados a una construcción moderna destinada a Casa de Cultura.
Existe también un estanque con baranda de hierro entre pilares de ladrillo y varias albercas para el riego. En las proximidades a la fachada trasera del palacio se pueden observar restos de antiguos molinos y almacenes edificados por la familia Manríquez de Zúñiga en 1577, según una inscripción allí existente. Elemento singular es la pequeña caseta con cubierta a dos aguas, levantada para servir de central eléctrica para el abastecimiento del palacio, que conecta con la tipología de la arquitectura fabril de la segunda mitad del siglo XIX y fue de las primeras centrales construidas en España por iniciativa privada.
Palacio de los Infantes de Orleans y Borbón
Propiedad de estos miembros de la nobleza española, que por línea materna, están emparentados como tíos carnales de S.M. El Rey de España, Don Juan Carlos de Borbón y Borbón. Fue construido en el XVI, sobre una antigua casa-molino; siendo remodelado en el XIX; en su interior se conservan bellas esculturas y jardines, así como un valioso archivo-biblioteca.
(De Sevillapedia).
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VILLAMANRIQUE DE LA CONDESA
Châteaux en Espagne
Por Aquilino Duque
El día 4 de noviembre, día en que la Santa Madre Iglesia conmemora a San Carlos Borromeo, los miembros de la asociación sevillana de Amigos de los Jardines fueron a ver palmeras al palacio que SS. AA. RR. e II. don Pedro de Braganza y doña Esperanza de Borbón y Orleáns habitan en Villamanrique de la Condesa.
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El castillo, el palacio, blanco y añil, habla con cierto acento francés el lenguaje de la arquitectura rural andaluza. En la agrupación de esbeltas palmeras que acogen al visitante en el patio delantero sobresale una Livistona australis de tronco delgadisimo.
En el patio interior de mansión andaluza, decorado con grabados de castillos franceses, más palmeras: cuatro ejemplares de Trachycarpus fortunei, que los ingleses llaman palmera de molino, con sus palmas como bieldos y su tronco envuelto en arpillera, una altisima Washingtonia robusta, una Phoenix dactylifera y una Phoenix reclinata, y en el centro, una Phoenix canariensis que era ya la tercera, pues las precedentes hubo que arrancarlas cuando crecieron demasiado y sobrepasaban la galería alta del patio.
En este patio acogió don Pedro a los visitantes y empezó por mostrarles dos semillas de coco, la más grande y la más pequeila del mundo. La más grande era negra y de una forma que los portugueses la llaman por mal nombre "coco-culo" y por bueno, "coco de agua", pues, oriunda de las Islas Seychelles, los navegantes del Indico las vieron por vez primera flotando en el agua, arrastradas por las corrientes marinas, y las tomaron por plantas acuáticas. El ejemplar que nos mostró don Pedro tenia ambos glúteos burilados con mandarines, dragones, pagodas, templetes, ideogramas y filigranas por algún artista anónimo del Sudeste de Asia o del Mar de la China.
La semilla más pequefia parecía la drupa del almez y venia en racimos. Antes de pasar al jardín, don Pedro descolgó una trompa de caza y ejecutó un vibrante toque de montería. En el jardín estaba el grueso de la tropa, desde un delgado palmito centenario aguantado por un rodrigón hasta la doble hilera de Jubaea spectabilis, con sus gruesos troncos lisos a primera vista, pero rugosos de cicatrices por las que suben las ratas a comerse los coquitos.
La doble alineación sugería la entrada a un templo egipcio; sin embargo, si cabe trazar un paralelismo entre la obra de la naturaleza y la obra del hombre, podría decirse que estas palmeras chilenas pertenecen al orden dórico. Aún subsisten las grandes albercas que alimentaban la centralita eléctrica y hoy sirven para riego de un jardín boscoso, donde el Japón está representado por el árbol de los escudos y la Argentina por un gigantesco ombú o bellasombra de enmarañadas raíces aéreas. (Excursión a Villamanrique y el Coto de Doñana). Por Aquilino Duque.
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Los recursos arqueológicos, como soportes de interés turístico y de los monumentos históricos conservados: El Cortijo de Chillas (En terrenos de esta finca, en el término municipal manriqueño, se halló la Estela tartésica de Villamanrique, depositada en el Museo Arqueológico Provincial de Sevilla, única muestra de la arqueología tartésica de Europa, sólo comparable, pero de mayor importancia, con las Estelas epigráficas del Algarbe en Portugal.). Se documenta la existencia de un importante centro de culto perteneciente a los colonos orientales en Chillas (Villamanrique de la Condesa), que dominaría la paleodesembocadura del Guadiamar, porque de aquí procede una singular representación en bronce de la diosa Astarté (el denominado “Bronce Carriazo”) y una estela de arenisca con un epígrafe –de momento el testimonio escrito más antiguo de la Penísula Ibérica. En 1978, cerca del Cortijo de Chillas, hallamos, la Estela de Villamanrique, primer texto epigráfico de la culta lengua tartésica, en el suroeste andaluz.

El Colmao, (Edificio del siglo XVI, reformado en el XVIII, de cuya época conserva bajo la cal pinturas en su fachada y el artesonado central del tejado.).
La Cripta de los Marqueses de Villamanrique (Pequeña capilla subterránea sobre la cual edificó Juan de Oviedo en los primeros años del siglo XVII el convento de Franciscanos, más importante de la jurisdicción de San Diego de aquella Orden, destacándose como centro de estudios por su extraordinaria biblioteca. Fue tal la alta consideración de este edificio que se tuvo por modelo de los que se construyeron con posterioridad. En el vivió San Juan de Prado a partir de 1616. Y en esta cripta, el Marqués D. Álvaro mandó enterrar los restos de todos los Zúñiga y Guzmán y Portocarrero, que estaban sepultados en el Convento de Regina Angelorum, de Sevilla, de la Orden de Santo Domingo.),.
Los Lugares Rocieros (El Camino o Cañada de la Mata de Santa María, que sigue por La Raya Real, paraje incomparable para la práctica del deporte ecuestre, El Chaparral, Dehesa de Propios donde acampan muchas Hermandades del Rocío, La Dehesa Boyal, con sus abrevaderos para ganados, y su zona verde recreativa. Y así se podrían enumerar otros apartados que favorecerían enormemente el turismo local y comarcal de Doñana.

El Palacio De Los Infantes fue construido en el XVI, sobre una antigua casa-molino y remodelado en el XIX. El edificio es de planta cuadrada y se ordena en torno a un patio central, solado de mármol blanco, con galerías de arcos de medio punto en sus cuatro frentes en la planta baja y balcones en la alta, con dependencias decoradas al estilo rococó francés. En su interior se conservan bellas esculturas y jardines, así como un valioso archivo-biblioteca.Interiormente la mayoría de las estancias cuentan con elementos decorativos de interés, pero las que destacan son algunas cuya ornamentación evoca lo cortesano francés, a base de paneles de madera sobre la pared y filetes dorados que organizan el espacio murario creando desde el zócalo a modo de grandes tarjas, lugares para la colocación de pinturas u otros elementos.Además de los valores artísticos y arquitectónicos, resaltan los paisajísticos, ya que el palacio se concibió integrado en una amplia zona verde. Sus jardines, en los que perviven caracteres de la tradición andaluza con presencia de áreas de frutales intercalados entre setos recortados y plantas de carácter ornamental.Es una de las muy abundantes muestras del impulso cultural dado por el mecenazgo de los duques de Montpensier en Sevilla y su provincia en la segunda mitad del siglo XIX. Este edificio, refugio de los duques para las temporadas de caza, destaca por sus valores artísticos y arquitectónicos, donde se mezclan elementos autóctonos y foráneos, con una concepción decorativa de influencia afrancesada.

Debe ser declarado bien de interés cultural el Palacio de Villamanrique de la Condesa, para a que forme parte del Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, lo que suponndría un mayor grado de protección y la aplicación de las medidas necesarias para su salvaguarda. También conocido como Palacio de Orleáns, se debe declarar en la categoría de monumento. Se consideran partes integrantes del mismo el edificio en sí como sus jardines y las construcciones auxiliares . *******************